PortadaVideos Porno de Bisexuales, Video Porno Bisexual, Bisexual Porn VideoGalerias Porno Bisexuales, Fotos Bisexuales, Bisexual PicsRelatos Eroticos BisexualesNoticias PornoBisexuales FollandoSindicación RSS, RSS PornoPeliculas Porno, Peliculas Porno Gratis, Peliculas Porno XXX, Peliculas de Sexo, Descargar Peliculas Porno

Estadísticas Porno
Galerías Porno 110
Videos XXX 64
Relatos Eróticos 27
Archivo Total: 201
Sponsor Publicitario
 
Galerias Porno Diarias, Galerias Porno Gratis, Fotos Porno Gratis
Video Porno del Dia, Videos Porno Gratis, Videos XXX
Contactos de Sexo, Contactos Sexuales

Contactos de Sexo Gratis
ParejaBisex, en
Somos una pareja liberal y abierta dispuesta a encuentros sexuales por todo el país. Registrate y buscanos por PAREJABISEX. No te arrepentirás.

Contactos de Sexo, Contactos Sexuales
Sexo Gratis, Sexo Gratuito, Sexo Porno
Videoclub Porno
Descargas por 1 SMS, Porno SMS, Sexo SMS
Nuestro Top Referidos
Putas Gratis
Famosas Desnudas
El Blog Porno
Blog de Jovencitas
Video Blog Porno
Blog de Tetonas
Son Muy Putas
Putas Maduras
Venganzas Exnovias
Fotos de Exnovias
Jovencitas Hermosas
Mujeres Perfectas
Chat Sexo
Videos Porno
Sexo Gratis

 

RELATOS. Ansiando la polla del vecino
Posteado por: Lunes, 28 de Abril de 2008 , Fecha: Aicha Bisexual


RELATOS. Ansiando la polla del vecino

Soy hombre de 30 años de edad, felizmente casado y con dos hijos a los que adoro. Tengo una relación excelente con mi esposa, quien no conoce de mi bisexualidad.

Mi bisexualidad es muy especial, porque la figura varonil no me atrae, pero me fascina la verga. Me vuelvo loco cuando mamo una buena verga o la tengo ensartada en mi culo.

Recientemente tuve un encuentro con un doctor en biología marina, a quien contacté por Internet, pero este episodio se los platicaré en otro relato.

A mis 14 años yo era una adolescente con gran gusto por las mujeres, pero de pronto empecé a sentir placer al tocarme el culo cuando me bañaba. Pasaba mis dedos enjabonados por mis pliegues anales y una pasión indescriptible se apoderaba de mi ser. Me metía los dedos en el culo lo más profundo que podía, tratando de que llegaran hasta mis intestinos, pero comprendí que era imposible penetrarme más.

Decidí entonces hacerme acompañar en la ducha con otros objetos más largos y gruesos como pepinos y zanahorias, los que si lograban entrar hasta las profundidades que yo deseaba. Era sensacional el placer que me causaban sentirlos cómo se abrían paso por mi culo. Con los objetos ensartados mi verga pagaba las consecuencias por que la ultrajaba con mis lujuriosas masturbaciones. Luego compré consoladores de diferentes tamaños para satisfacer a mi ano.

Deseaba ser penetrado por una verga de verdad, pero mi timidez me impedía pedirle a un hombre que me la metiera, además que como ya dije, de los hombres lo único que me gusta es la verga.

Cuando cumplí 19 años mi sexualidad estaba en pleno punto de ebullición y me gustaban las chicas, pero de los hombres me gustaban (y me gustan) las vergas. Frente a mi casa habitaba Miguel de 30 años que vivía solo y se dedicaba a la venta de productos ilícitos, quien me conocía desde que nací. Yo vivía en casa de mis padres y la ventana de mi habitación quedaba exactamente frente a su habitación, por lo que yo podía ver hacia dentro de su casa, lo mismo que él podía hacer hacia la mía. No me atraía su masculinidad, pero yo veía que entre sus piernas había un bulto que llamaba poderosamente mi atención. Imaginaba que tenía una buena verga y era la que yo deseaba que entrara por vez primera en mi culo ansioso y desesperado.

Bajo cualquier pretexto cruzaba la calle para ir a su casa para platicar. Me encantaba su plática, pero más me encantaba el paquete que se le notaba entre las piernas, sobre todo en ocasiones en que lo encontraba vestido con pantalones cortos o con una pequeña tanga, casi siempre de color rojo. Se me iban los ojos hacia aquella verga que dormía escondida bajo su ropa interior.

Él notaba el interés que yo demostraba por observarle la verga siempre cubierta, porque conforme pasaba el tiempo, él me recibía en su casa cubierto con una ropa interior cada vez más pequeña, al grado de usar hilo dental, que permitía verle las nalgas desnudas pero su bulto cubierto. La verdad es que a mí no me llamaban la atención sus nalgas, sino la gran verga que se le notaba a través de la tela de su ropa íntima. Era evidente que Miguel me coqueteaba y me provocaba, pero en esos momentos yo no sabía si lo hacía con la intención de que yo me lo culiara o de meterme la verga. Sin embargo, yo tenía muy en claro lo que quería: Su verga.

En una ocasión que me encontraba platicando con él y bebiendo unas cervezas, la plática se encaminó inevitablemente hacia los temas sexuales. Con lujo de detalles me platicó que la noche anterior había tenido una relación sexual con uno de los muchos muchachos que iban a comprar la mercancía que él vendía. Como era su costumbre, se encontraba vestido sólo con una minúscula tanga de color rojo y mientras me platicaba su aventura, se metía la mano para agarrarse la verga a tal punto que se la paró y la liberó un poco, haciendo que la cabeza saliera por encima, apuntando hacia su ombligo.

Empecé a sentir que la pasión me ahoga y apuraba el contenido de la lata de cerveza que me había invitado. Inevitablemente mi mirada se dirigía hacia la cabeza de aquella enrojecida verga que no terminaba de aparecerse por completo. No sé si mi vecino me estaba platicando una aventura real, o sólo se trataba una artimaña para excitarme. Como quiera que sea, él había logrado que yo me pusiera a mil. Mi boca deseaba prenderse de aquella verga que tenía frente a mi, mientras sentía que mi culo palpitaba con ansias locas por ser penetrado por aquella verga de brillante cabeza, pero me contuve. Era obvio que él ya había notado que mis ojos buscaban ansiosos poder vérsela, pero inexplicablemente nunca me sugería nada. Creo que esa era su estrategia.

Le di el último trago a la cerveza que tenía en mi mano para despedirme de mi vecino. Mi sangre hervía por lo caliente que me había puesto su presencia y la plática candente. Fui a mi recámara y tomé entre mis manos el consolador más grande que tenía y me metí al baño. Loco de lujuria me lo ensarté en el culo de un solo golpe. Me lo metía y sacaba desesperadamente fantaseando que se trataba de la verga de mi vecino que me tenía absorto. Me masturbé y recuperé la calma.

La noche del día siguiente encendí las luces de mi habitación y abrí las cortinas de mi ventana para hubiera una buena vista desde el exterior. Quería coquetearle abiertamente a Miguel para que de una vez se diera por enterado de mis locos deseos por sentir su verga entre mis nalgas. Me desnudé lentamente con la esperanza de que me estuviera viendo. De espaldas a su ventana me acariciaba mi trasero y metía los dedos en el culo y luego un consolador, pero no hubo respuesta de la ventana de enfrente.

No puede ser, me dije, mi culo ya no aguanta más las ganas y Miguel no me responde. Me vestí y crucé la estrecha calle que separaba nuestras casas. Si Miguel no me había sugerido nada, me convencí de que la única manera era de que yo le pidiera que me culiara. Ya estaba decidido y a eso iba. Era imposible esperar más tiempo.

Cuando iba a tocar a su puerta, esta se abrió. Tras ella se encontraba Miguel completamente desnudo y me dijo: Pasa, te estaba esperando. ¿Cómo sabías que iba a venir?, le pregunté. Porque te estaba viendo desde mi ventana, pero tu no me viste porque tengo las luces apagadas. Te gusta meterte un consolador bastante grueso, ¿no?. ¿Quieres una cerveza?. Si, le respondí, mientras sentía que mis mejillas se encendían. Miguel me había hecho ruborizar. Siéntate, me dijo, ponte cómodo, ahorita te traigo la cerveza.

Mientras todo tembloroso por nerviosismo vi el movimiento de su verga al caminar rumbo al refrigerador, así como sus movimientos coquetos de sus nalgas. Cuando estuvo completamente desnudo frente a mí, él ya tenía medio parada la verga y me dieron unas ganas enormes de agarrársela pero me contuve y tome la cerveza que me invitaba con mi temblorosa mano.

Miguel sabía perfectamente mis intenciones por visitarlo y sin embargo mantenía la calma que sólo se adquiere con el tiempo y la experiencia. Comento esto porque les recuerdo que en ese tiempo yo sólo tenía 19 años. Apuré un trago de cerveza, mientras tranquilamente Miguel se sentaba en un sillón frente a mí. Ya es noche, ¿Qué se te ofrece?, me preguntó. Él estaba jugando al gato y al ratón, pues sabía perfectamente lo que se me ofrecía. Tomé otro gran trago de cerveza. Es que…he estado viendo algunas películas pornográficas y… veo cómo se cogen a las chicas y… (mi titubeo era evidente) veo lo rico cómo ella maman las vergas de los actores, y…pues…la verdad es que…pues a mi se me antoja mucho. Tomé el último trago de cerveza y Miguel sonriendo, amablemente se levantó para ir a traerme otra, que destapé y le di grandes tragos para que mi nerviosismo pasara.

Oye, me dijo, mejor háblame claro y dime que es lo que se te antoja. ¿No quieres que te mame la verga?, le pregunté. Se incorporó de su sillón y se colocó frente a mí. ¿Nunca te han metido la verga?, me preguntó. No, le respondí, mi culo sólo ha recibido cogidas de mis consoladores, pero hasta este momento no sé lo que se siente tener ensartada una verga de verdad.

Ven, vamos a la parte trasera de la casa, me dijo. Una vez que estuvimos ahí me dijo que me quitara la ropa y así lo hice. Para hacer esto, dijo Miguel, hay como estar completamente desnudos. Me dijo que me sentara en una silla de modo que su verga me quedó a la altura de mi boca. Aquí está mi verga, dijo. Por fin voy a conocer su sabor, le dije y me la metí a la boca.

Empecé a mamársela y sentía como le crecía en mi boca. Creí que no iba a caberme. Lamí su glande y le chupé los huevos. Recorrí con mi lengua lo largo de su pene… era delicioso. Me la metí toda sintiendo cómo su cabeza traspasaba mi garganta. Quería comérmela. La verga de Miguel me ahogaba, pero también la pasión que sentía. Se la mamé durante un buen rato. Miguel respiraba profundo y resoplaba por lo caliente que se había puesto. Con ambas manos me tomaba por la parte posterior de mi cabeza para ayudarme a mamársela. Finalmente me la saqué de mi boca y me puse de pié. Ya…por favor, le dije. ¿Ya quieres una chiquiteada?, me preguntó. Si, por favor…ya métemela, le respondí. Me dijo que me volteara y que me agachara para que mi culo le quedara a modo. Me acarició las nalgas y me dijo: Ahora sí tu culo va a saber lo que es una verdadera verga y no los consoladores que usas. Si, le respondí, eso es lo que quiero. ¡MÉTEMELA!

Puso saliva en la punta de la verga y en mi culo. Cuando su dedo frotaba mi ano sentí tan rico que lance un leve gemido mientras trataba de apretarlo con el culo. Colocó su pito en mi ansioso culito y empezó a empujar. Con sus manos abría mis nalgas y yo paraba más el culo para que me la metiera toda.

Sentía como iba entrando en mí abriéndose paso y ensanchándome el culo. Era delicioso sentir esa verga caliente penetrándome. Cuando me la metió toda se quedo ahí por unos segundos. Después empezó a sacarla y meterla despacio…-uuuummmmhhhhh no lo puedo creer- le dije mientras por debajo del arco que forman mis piernas, con mi mano acariciaba sus huevos y sentía entre mis dedos como su verga entraba y salía de mi culo. Entonces me la sacó toda y me la metió de nuevo de un solo golpe…waaauuu!!!!!!!, él me empujaba y yo sentía toda su rica verga dentro de mis intestinos. Yo lo empujaba hacia atrás con mis nalgas y empezó a cogerme duro, mas rápido y más fuerte cada vez.

Creí que iba a gritar por el placer que esas ricas embestidas me producían… él me tenía abrazado fuertemente por la cintura y yo sentía en mi nuca su respiración agitada, como no alcanzando oxígeno…me preguntaba si me gustaba… le respondí que me encantaba, que siguiera, no quería que parara nunca. Estuvo dándome fuerte un rato y luego bajó de ritmo…su verga entraba y salía lentamente de mi culo… podía sentir todo el grosor y textura de su verga… de pronto me la metió toda hasta el fondo. Pude sentir su pene palpitando en mi culo y su leche derramándose en mis entrañas. Me la sacó… frotó su glande en mi dilatado ano y me la volvió a meter de un solo golpe… se quedo quieto un momento y me la sacó para dar por concluida tan apasionante tarea. Comprobé que los consoladores eran simple juguetes al mismo tiempo que me convencía que no hay nada mejor que una buena verga tiesa y jugosa.

Se limpio el pito con una servilleta. Vamos a la sala, me dijo. De mi culo escurría la leche de mi vecino. Yo también me limpie y me vestí. Nos sentamos en la sala para seguir platicando como si nada hubiera pasado. ¿Te gustó?, me preguntó. Claro que me gustó, le respondí, se siente muy rico, gracias Miguel. Sé que esto queda entre nosotros, ¿no?. Claro que sí, me respondió. Ya sabes que cada vez que se te antoje culiar, cuentas conmigo.

Y le tome la palabra, en otra ocasión pude deleitarme de nuevo mamando su deliciosa verga y sintiéndola partirme el culo. Después de la segunda vez se fue de la ciudad y no lo he vuelto a ver. Cuentan los demás vecinos que salió huyendo antes de que lo atrapara la policía.

 

Estimados amigos:

El relato que acaban de leer, es la historia vivida por un amable lector de mis relatos eróticos. Me escribió a mi cuenta de correo personal y me pidió que yo le diera forma escrita a la aventura que me platicó. Dio su consentimiento para que yo la publicara porque su anhelo es leer en esta página lo que considera como su gran experiencia sexual.

Estimado lector xxx xxxxxx, espero haberte complacido.

adonisprimero@gmail.com

 

Enlázanos: . Bisexitiquetas (Tags): Chicos Bisexuales -Relatos Porno -Infidelidades -

Volver a bisexualesfollando.COM Sitios Porno Bisexuales Otras Webs Bisexuales

 

 

 

© 2008. BisexualesFollando.com. Todos los derechos reservados. Una marca de EROSALIANZA. Prohibida su reproducción parcial o completa.
Gana $$$ como Webmaster | Diseño Web Erótico